viernes, 26 de agosto de 2016

Ashiarai Yashiki

El ashiarai-yashiki (japonés: 足洗邸) es un yōkai de la mitología japonesa. Esta extraña aparición se manifiesta como un gigantesco y sucio pie sin cuerpo. Aparece de noche atravesando el techo de las casas, preferiblemente mansiones o villas, y ordena a los propietarios que lo limpien. Si se cumplen sus deseos, desaparece, aunque volverá a aparecer en noches posteriores, pero si se desoye su petición arrasaría toda la casa. Si el ashiarai-yashiki no deja de aparecer, la única solución para librarse de él sería cambiar de casa.

Ashiarai Yashiki - Utagawa Kuniteru

lunes, 22 de agosto de 2016

Harionago

Harionago (japonés: 針女子; mujer gancho) es un terrible yōkai de la mitología japonesa capaz de controlar su pelo. Aparece de noche por los caminos de la prefectura de Ehime, en Shikoku, totalmente indistinguible de una joven normal con el pelo suelto y despeinado. Se usaba a este yōkai para amedrentar a los chicos y que no hablasen con mujeres desconocidas.

Espera de noche a que se le acerque algún hombre solitario, preferiblemente uno joven. Cuando se cruza frente a su víctima, le sonríe con timidez, y si el hombre le devuelve la sonrisa le ataca con su pelo acabado en afilados ganchos hasta despedazarlo. La única manera que existe de salvarse es la de huir hasta casa y tener una puerta lo suficientemente robusta como para aguantar los ganchos de la Harionago. Una vez llegado el día, la Harionago desaparece, pero las marcas y arañazos que dejó en la puerta al intentar atrapar a su víctima perdurarán.

viernes, 19 de agosto de 2016

Hannya

Hannya (japonés: 般若, concepto budista de sabiduría) es una máscara utilizada en el teatro noh para representar un oni o demonio femenino (kijo). Estas máscaras servían para representar la transformación o posesión demoníaca de una mujer cuando era consumida por los celos. Tenían cuernos, una boca larga llena de colmillos retorcidos y los ojos de un color metálico. Según su color se indicaba el estatus de la mujer: las máscaras blancas indicaban que la mujer formaba parte de la aristocracia (Rokujō en Aoi no Ue), las ocres eran de mujeres con escasos medios económicos (como la de la obra Dōjōji), y las rojas oscuras indican que la mujer era un auténtico demonio oculto tras un disfraz (Momijigari y Kurozuka).

Escena de la película Onibaba
Las máscaras de hannya se usan en muchas actuaciones noh y kyōgen, al igual que en las danzas kagura. Estas máscaras representan el alma de una mujer que se ha convertido en demonio debido a la obsesión o los celos y sirven para plasmar la complejidad de las emociones humanas, pues al verse de frente son aterradoras, pero al mirar levemente hacia abajo muestran un aspecto afligido y casi lloroso. Etimológicamente proviene del término sánscrito para sabiduría: prajñāpāramitā, la forma más alta de sabiduría budista que conduce a la iluminación. En la obra Aoi no Ue, un sacerdote y una miko exorcizan el espíritu de Lady Rokujo, que se había transformado en un espíritu furioso, del cuerpo de Lady Aoi, a la que había poseído. Cuando lo expulsaron, el espíritu maligno gritó: «¡Oh, qué horrible! ¡La voz de la sabiduría es como un demonio!». También podría provenir de Hannya-bô, un monje artesano cuya leyenda está asociada a la perfección del trabajo bien hecho.

Ilustración de la obra Aoi no Ue - Matsuno Sofu

lunes, 15 de agosto de 2016

Shuten Doji

Shuten-dōji (japonés: 酒呑童子; Pequeño borracho) es el mítico líder de los oni del monte Ooe, en la prefectura de Kioto, donde vivía en un palacio rodeado de sus subordinados. Shuten-dōji no nació como un oni. Existen muchas leyendas sobre cómo llegó a convertirse en demonio, pero la mayoría coinciden en que originalmente era un chico humano que nació hace miles de años en Ganbara, en la provincia de Echigo.

Una leyenda dice que nació en Echigo en el período Heian (siglo VIII), cuando los monjes Dengyō Daishi y Kōbō-Daishi estaban en activo, y se convirtió en discípulo del templo Kokojou-ji (japonés: 国上寺), en la base del Monte Kugami (Tsubame, Niigata). A sus doce años de edad era considerado un chico muy bello, pero rechazaba a todas las chicas que le confesaban su amor y éstas morían por despecho. Shuten-dōji quemó todas las cartas de amor que recibió, pero el humo que surgió de estas lo envolvió y se convirtió en un oni. Tras esto vagó de montaña en montaña hasta asentarse en el Monte Ooe. 

Konjaku Gazu Zoku Hyakki - Toriyama Sekien Cien historias de fantasmas de China y Japón
Tsukioka Yoshitoshi
En otra historia es considerado el hijo de un herrero, nacido en Echigo, y permaneció en el vientre de su madre durante dieciséis meses. Cuando nació ya tenía dientes y pelo, era capaz andar y hablar como un niño de cinco años y poseía el intelecto y la fuerza de un joven de dieciséis años, además de tener un fuerte temperamento. Por esto mismo se le rehuía como si fuera un «niño oni». En el Zentaiheiki se dice que fue abandonado por su madre a los seis años, y tras vagar de un sitio a otro se convirtió en oni. Otra versión dice que, ya que era despreciado por su sobrenatural condición, fue entregado a un templo para que lo protegieran, pero el sumo sacerdote realizaba prácticas no ortodoxas y el niño se convirtió en oni al aprenderlas y acercarse al mal camino.

En la ciudad de Wanou (actual Niigata, Niigata) se dice que cuando una mujer embarazada come un pez llamado «tochi», su hijo se convertirá en ladrón si es niño, y en prostituta si es niña. También se dice que una mujer que haya comido de este pez dará a luz un niño después de gestarlo dieciséis meses, y este niño sería Shuten-dōji.

La muerte de Shuten-doji en OeyamaYoshitsuya 
Otra leyenda sitúa su nacimiento en el Monte Ibuki, donde se le considera hijo de la serpiente Yamata no Orochi y de una chica humana. Desde su más temprana edad se convirtió en discípulo en el Monte Hiei, donde se sometió a entrenamiento religioso, pero debido a su gran afición por el sake, que estaba prohibido por el budismo, fue despreciado por todos. Una noche en la que se celebraba un festival religioso, Shuten-dōji, muy borracho, se puso un disfraz de oni y comenzó a gastar bromas a sus compañeros monjes, pero al finalizar la noche fue incapaz de quitarse el traje y la máscara, que estaba unida a su cara. Avergonzado, asustado y regañado por sus maestros por estar borracho, huyó a las montañas donde ya no tendría que interactuar con otros seres humanos, a quienes consideraba como débiles, tontos e hipócritas. Allí vivió en las afueras de Kyoto durante muchos años, donde desarrolló una fuerza sobrehumana y poderes mágicos, además de conocer a Ibaraki-dōji, otro oni, con el que se dirigió a Kyoto. A parte de Ibaraki-dōji también se le asociaron los oni Kuma-doji, Torakuma-dōji, Hoshikuma-dōji y Kanaguma-dōji.

También existe la leyenda de que Shuten-dōji nació en la provincia de Yamato (actual prefectura de Nara). Allí era un discípulo del templo Byakugō-ji hasta que un día encontró un cadáver en una montaña cercana. La curiosidad le hizo llevarse al templo algo de carne y se la dio de comer al sumo sacerdote sin decirle que se trataba de carne humana. Tras esto siguió llevando al templo carne, pero ya no sólo de cadáveres, sino que llegaba a asesinar a otras personas. El sacerdote, que comenzaba a sospechar de Shuten-dōji, siguió a su discípulo en una de sus salidas y así descubrió la horrible verdad. Tras reprenderlo lo abandonó en las montañas y ahí se convirtió en oni. El lugar donde fue abandonado fue llamado «chigo-saka» (colina del discípulo). Otra versión dice que era el hijo del sumo sacerdote de Byakugō-ji, pero a medida que maduraba le crecían garras y un cuerno, hasta que se convirtió en un niño tan rudo como una bestia. El sacerdote, avergonzado por su hijo, lo abandonó y éste se mudó al Monte Ooe, convirtiéndose así en Shuten-doji.

Shuten-dōji mordiendo a Raiko - Katsukawa Shuntei Ilustración actual de Shuten-dōji - Matthew Meyer
Toriyama Sekien lo ilustró en su Konjaku Gazu Zoku Hyakki (japonés: 今昔画図続百鬼; Cien demonios del presente y el pasado ilustrados), donde añadió la siguiente descripción: «Roba a los viajeros que van y vienen por los múltiples caminos de la montaña Ooe y ha acumulado una gran riqueza [...] Se dice que usa a los demonios para apoyarse con el codo, como si fueran sus almohadas. Obliga a las mujeres de buen rostro a que le sirvan alcohol y disfruta bebiendo en grandes cantidades. Sin embargo, tiene el pelo como el de un niño y las desgastadas mangas de su kimono escarlata indican que es un demonio de buen corazón. Conforme va acercándose al final de su vida, se convierte en un monstruo vestido con kimono blanco y algunos de ellos se vuelven religiosos».

Shuten-dōji era uno de los «tres grandes yōkai malignos» junto al kitsune de nueve colas Tamamo-no-mae y el fantasma del Emperador Sutoku, que se convirtió en tengu. Cuando Shuten-dōji se instaló en el Monte Ooe junto a Ibaraki-dōji y sus demás subordinados, estos bajaban a Kyoto de vez en cuando para secuestrar a las hijas de familias nobles y esclavizarlas como sus sirvientas, pero cuando se cansaban de ellas las despedazaban y se las comían crudas. Tan horribles eran sus acciones que el Emperador mandó a Minamoto no Yorimitsu (también conocido como Raiko) para que formase un escuadrón de ataque con sus cuatro lugartenientes: Sakata no Kintoki, Usui no Sadamitsu, Watanabe no Tsuna y Urabe no Suyetake.

Disfrazados de monjes, y con algo de ayuda divina, consiguieron dar con la cueva donde se ocultaban los demonios. Los héroes fueron invitados al festín que estaban teniendo y, para que no sospecharan de ellos, tuvieron que comer la carne de las jóvenes que fueron víctimas de Shuten-dōji. Poco a poco, los oni iban emborrachándose y cogiendo confianza con Raiko y sus hombres, hasta que llegó el momento en que le engañaron dándole un sake envenenado. Shuten-dōji cayó dormido al instante, momento en el que Raiko aprovechó para cortarle la cabeza, pero incluso muerto, la cabeza del demonio se lanzó contra la de Raiko en venganza, y el héroe habría perdido la suya propia de un mordisco si no hubiese sido por su yelmo mágico. La espada que empleó Yorimitsu para cercenar la cabeza del ogro pasó a llamarse Dojigiri, o Matadora de (Shuten) Doji, y actualmente se encuentra en el Museo Nacional de Tokyo.

Los héroes trataron de llevar la cabeza del demonio a la capital, pero en el paso de montaña llamado Oinosaka (japonés: 老ノ坂) fueron advertidos por una estatua de Jizo que les dijo que no debían llevar algo tan impuro a la ciudad. De repente la cabeza se hizo tan pesada que no podían cargar con ella, por lo que la enterraron justo allí, en las afueras. Otra versión dice que al morir Shuten-dōji, arrepintiéndose de todos sus crímenes pasados, deseó ayudar a todas aquellas personas que sufrieran enfermedades de la cabeza, y por esto fue deificado como una gran y sabia deidad (daimyoujin). Se cree que la copa y la botella de veneno que usó Minamoto no Yorimitsu para paralizar a Shuten-dōji se encuentra guardada en el templo Nariai-ji de Kyoto.

La cabeza de Shuten Doji cargada en un carro de bueyes - Hishikawa Moronobu

viernes, 12 de agosto de 2016

Kejoro

La kejōrō (japonés: 毛倡妓; Prostituta peluda) es un yōkai de la mitología japonesa. Este espíritu fue mencionado por primera vez en el Konjaku Gazu Zoku Hyakki (japonés: 今昔画図続百鬼; Cien demonios del presente y el pasado ilustrados) de Toriyama Sekien. Se aparece como una bella prostituta con una larga melena que le cubre el rostro y el cuerpo, pero al inspeccionarla más de cerca se descubre que todo su cuerpo está hecho o cubierto de pelo. Así la describió Sekien en su obra: «Un elegante caballero fue al lugar de las prostitutas, y por una de las ventanas del burdel vio la espalda de una mujer de larga cabellera. Pensó que se trataba de la mujer que había contratado, pero al verla se dio cuenta de que no solo en la frente y la cara, sino en todo su cuerpo le crecía pelo, no se veían por ningún lado los ojos. Al ver eso se espantó y el caballero murió». Con el tiempo, este yōkai saltó de la obra de Sekien y se hizo muy popular en los kibyōshi (japonés: 黄表紙; libro amarillo) durante el período Edo

Kejoro ilustrada en el Konjaku Gazu Zoku Hyakki - Toriyama Sekien

lunes, 8 de agosto de 2016

Gashadokuro

El gashadokuro (japonés: がしゃどくろ; Esqueleto hambriento o esqueleto que castañea), también conocido como ōdokuro (esqueleto gigante), es un yūrei o fantasma vengativo de la mitología japonesa.

Los gashadokuro son espíritus que han adoptado la forma de esqueletos gigantes, quince veces más altos que un humano, y se dice que están compuestos por los huesos de varias personas que murieron de hambre. Aparecen en el campo cuando ya ha pasado la medianoche, avisando de su presencia con el castañeo de sus dientes y huesos, los cuales suenan como «gachi gachi». Cuando se topan con un humano a altas horas de la noche les arrancan la cabeza y se beben su sangre en un intento de saciar el hambre por la cual murieron. La aparición de estos fantasmas suele estar precedida de una guerra o hambruna, cuando la gran cantidad de fallecidos por una muerte horrible y dolorosa no reciben la adecuada sepultura. Estas muertes traumáticas impedían a las almas descansar en paz y regresaban como espíritus vengativos y hambrientos.

El registro más antiguo sobre el gashadokuro data de hace mil años. De acuerdo con la leyenda, un samurái llamado Taira no Masakado se rebeló contra el gobierno central y, su hija, Takiyasha-hime, famosa hechicera, decidió continuar con el objetivo de su padre cuando éste fue capturado y asesinado por sus enemigos. Utilizando magia negra, invocó a un gran esqueleto que atacó la ciudad de Kyoto.

La bruja Takiyasha y el esqueleto espectralUtagawa Kuniyoshi

viernes, 5 de agosto de 2016

Pirálide

El pirálide, también conocido como pirótoco, (latín: pyrallis/pyrotocon) es un insecto ficticio descrito por Plinio el Viejo en libro XI de su Historia Natural. Plinio catalogaba a este animal como el insecto del fuego y, según él, vivía en los hornos de bronce de Chipre. Tiene el tamaño de una mosca grande, cuatro patas y alas. Se le podía ver revolotear entre las llamas de los hornos y siempre que estuviera en contacto con el fuego, vivía, pero si su vuelo se alejaba un poco de éste, moría. Corre el rumor de que este animal también tenía características de dragón, pero esto es debido al añadido de Una Woodruff en Inventorum Natura (1979), obra ficticia sobre los viajes de Plinio.

Sir-Pumpkinhead

lunes, 1 de agosto de 2016

Kage onna

Kage-onna (japones: 影女; Mujer sombra) es un yōkai de la mitología japonesa. Esta aparición es totalmente inofensiva, pues solamente aparece de noche como la sombra de una mujer proyectada en las tradicionales paredes de papel de Japón. Estas sombras suelen aparecer como la silueta de una mujer joven, pero también pueden tomar la forma de una anciana con una campana colgada del cuello.

Este yōkai no interacciona de ninguna manera con los humanos de la casa donde aparece, pero su sola presencia puede asustar hasta al más valiente. Toriyama Sekien ilustró a este espectro en su Konjaku Hyakki Shūi (Suplemento de los cien demonios del presente y el pasado) con la siguiente descripción: «En los lugares donde moran los monstruos, cuando la luz lunar alumbra, suele proyectarse en las ventanas de papel la sombra de una mujer. En el libro de Zhuangzi está escrito sobre la "vista" y el mōryō (espíritu originario de China). Aquí la palabra "vista" es la sombra humana. El mōryō es una silueta tenue que esta junto a la sombra».

Ilustración de la Kage-onna por Toriyama Sekien Matthew Meyer

viernes, 29 de julio de 2016

Urco

El perro de Urco (gallego: can do Urco), también conocido como perro del mar (gallego: can do Mar) o simplemente Urco, es un animal fantástico de la mitología gallega. Este ser aparece bajo el aspecto de un gran perro negro o blanco con cuernos y orejas largas que sale del mar arrastrando cadenas. En Asturias es conocido como Güercu, castellanizado como Huerco, donde también adopta la forma de un familiar fallecido.

En Galicia es un símbolo de mal agüero, y sale del mar por la noche emitiendo horribles aullidos, siendo considerado un presagio de muerte. Según el mito, los Urcos emergían en las orillas del río Lérez, procedentes de un ficticio lugar tenebroso conocido como Borrón, un lugar del Otro Mundo que estaba debajo del mar. También adoptaba la forma de otros animales, como la de una becerra seguida por una jauría de perros que ladran y aúllan sin cesar, saliendo a la medianoche y paseándose por las encrucijadas de caminos.

En Pontevedra, la leyenda del Urco se incluyó entre las celebraciones del Entroido. Según Antón Fraguas, a partir de 1876 se anunció a este monstruo en los carnavales bajo la forma de un enorme y feroz perro «capaz de tragarse de un solo mordisco veinte sacos de calderilla con la misma facilidad con que un burro se traga dos granos de cebada».

Gunnerkrigg

lunes, 25 de julio de 2016

Adramelec

Adramelec, también conocido como Adrammelech, Adramelek o Adar-malik, (hebreo: אַדְרַמֶּלֶךְ, El glorioso es el rey) era una especie de dios solar relacionado con Moloch. El centro de su culto era la ciudad de Sippar (Sefarvaim) y, según la Biblia (2 Reyes 17:31), sacrificaban niños en su honor.

Como otros muchos dioses paganos, Adramelec se convirtió en un demonio en la tradición judeo-cristiana, y así lo recoge Collin de Plancy en su Diccionario Infernal: «Gran canciller del infierno, encargado del guardarropa de los demonios soberanos (Satán) y presidente del Consejo Superior de los demonios. Era adorado en Sépharavaim, ciudad de los asirios, que quemaban niños en sus altares. Los rabinos dicen que se mostraba con el rostro de una mula, y en ocasiones con la de un pavo real».

Adramelec también aparece en la obra de John Milton, El paraíso perdido, donde es descrito como un antiguo Trono que se rebeló y fue derrotado por los arcángeles Uriel y Rafael: «Otro tanto acaecía en los dos extremos de la batalla, donde Uriel y Rafael triunfaban de sus orgullosos enemigos, Adramalec y Asmodeo a pesar de sus gigantescas fuerzas y sus diamantinas armaduras, viéndose ambos tronos castigados cuando más prepotentes se creían, y caídos de su altivez, sin que sus armas y defensas los preservaran de huir cubiertos de horribles heridas».

Ilustración de Adramalec en el Diccionario Infernal - Collin de Plancy

viernes, 22 de julio de 2016

Tritón

Los tritones (griego: Τριτων) eran un grupo de deidades marinas que participaban en el séquito de Poseidón. Eran hombres con cola de pez, originados posiblemente por la pluralización del dios Tritón. A veces también son representados con dos colas de pez en lugar de piernas. También están los tritones llamados ictiocentauros (centauros pez), Afros y Bitos, los cuales tenían cuerpo humano, cola de pez y patas delanteras de caballo, además de estar coronados con pinzas de crustáceo a modo de cuernos. Este par de ictiocentauros eran hijos de Cronos y Filira según la Suda, hermanos de Quirón, y son representados acompañando a Afrodita tras su nacimiento.

Por lo general, los dioses marinos o fluviales de la mitología griega tenían características de tritón: torso humano y cola de pez, como Glauco o Aqueloo. Fuera de la mitología clásica existen tritones, también conocidos como sirenos, por toda clase de folclores y culturas. Son los machos de las sirenas y, a diferencia de estas, suelen ser descritos como feos y poco atractivos.

Ictiocentauros en un mosaico encontrado en Zeugma
Ictiocentauros en El nacimiento de VenusBouguereau

El Tritón original era hijo del dios Poseidón y la nereida Anfítrite, así lo dice Hesíodo en su Teogonía: «De Anfitrite y del resonante Ennosigeo (el que agita la tierra, Poseidón) nació el fornido y enorme Tritón, que en las profundidades del mar, junto a su madre y soberano padre, habita palacios de oro, terrible dios». Aparece como asistente de su padre en el mito de Deucalión y Pirra (el diluvio universal) dado en Las metamorfosis de Ovidio, donde es descrito de color azul (cerúleo), con barba, los hombros cubiertos de conchas y con una caracola que al soplarla podía gobernar las aguas: «Tampoco permanece la cólera del mar; dejando a un lado su arma de tres puntas, el señor del piélago calma las aguas, llama al cerúleo Tritón, que aparece en la superficie del abismo con los hombros cubiertos de colonias de púrpuras, y le ordena soplar su resonante caracola y hacer retroceder a una señal a las aguas del mar y a los ríos [...] Entonces también, cuando la bocina, al rozar los labios del dios, húmedos entre la barba empapada, se llenó de aire e hizo sonar la señal de retirada, fue oída por todas las aguas de la tierra y del mar, y a todas las aguas que la oyeron las hizo retroceder».

La caracola de Tritón toma cierta relevancia en la lucha contra los gigantes según lo contado en la Astronómica atribuida a Higinio, donde, asustados por el extraño sonido que emitía, huyeron:
«De acuerdo con Eratóstenes, se cuenta otra historia sobre los asnos. Después de que Júpiter declarase la guerra a los gigantes, convocó en combate a todos los dioses, y Liber Pater (Dioniso), Vulcano, los sátiros y los silenos llegaron montados sobre asnos. Cuando apenas distaban del enemigo, los asnos entraron en pánico y rebuznaron con un estrépito que los Gigantes no habían escuchado antes. Por este ruido el enemigo huyó y por esto fue vencido.
Hay una historia similar a ésta sobre la caracola de Tritón. Él, también, después de haber vaciado la trompeta que había inventado, se la llevó contra los gigantes, y sopló extraños sonidos a través de la caracola. Los gigantes, temiendo alguna bestia salvaje traída por sus enemigos, se dieron a la fuga y por esto fueron superados».
Pausanias cuenta en el libro IX de su Descripción de Grecia la leyenda de un tritón que merodeaba por Tanagra, donde actuaba de manera similar a un sátiro por su afición al vino y las mujeres. Tras esta historia describe a un tritón que vio en Roma:
«En el templo de Dioniso es digna de ver la imagen, que es de mármol pario y obra de Cálamis, y la del Tritón es todavía más admirable. La leyenda más venerable respecto a él dice que las mujeres de Tanagra bajaron al mar antes de las orgías de Dioniso para purificarse, y que cuando estaban nadando, el Tritón las atacó. Las mujeres rogaron a Dioniso que fuese en su ayuda, y el dios las escuchó y venció en la batalla al Tritón. La otra leyenda tiene menos prestigio que la anterior, pero es más creíble. En efecto, ésta dice que todos los ganados que eran llevados al mar los acechaba el Tritón y los robaba; y que atacaba también barcos pequeños, hasta que los de Tanagra le pusieron delante una crátera de vino. Dicen que él al punto fue atraído en seguida por el olor, y después de beber se dejó caer dormido en la playa, y uno de Tanagra lo golpeó con el hacha y le cortó el cuello. Por esto no tiene cabeza. Y como lo cogieron ebrio, consideran que murió a manos de Dioniso.
He visto también otro Tritón entre las maravillas de Roma, que es de tamaño inferior al de los de Tanagra. Los Tritones presentan este aspecto: tienen en la cabeza pelo como las ranas de las lagunas y no sólo en cuanto al color, sino también en que no se puede separar un pelo de los otros. El resto de su cuerpo está erizado con finas escamas como el pez lija. Tienen branquias bajo las orejas y nariz de hombre, pero una boca más ancha y dientes de animal. Sus ojos, según creo, son claros, y tienen manos, dedos y uñas parecidas a las conchas marinas. Debajo del pecho y del vientre tienen una cola como la de los delfines en lugar de pies».
Esta afición al vino también aparece en las Descripciones de cuadros de Filóstrato: «Vayamos, sin embargo, a lo que se ve en el cuadro: el río yace en un lecho de racimos, su fuente brota a borbotones,
sin mezcla alguna, en derredor crecen los tirsos como las cañas junto al agua, transformando la tierra y lo que en ella hay en estos banquetes para tritones que ya desde el nacimiento del río se juntan y sacan vino de él con la ayuda de unas conchas. Los unos beben, otros soplan hacia fuera, pero los hay también que, completamente bebidos, bailan».

Claudio Eliano también habló del tritón de Tanagra en su Historias de los animales, pero el ejemplar que vio estaba muerto y no cita nada de su enfrentamiento con Dioniso. En sus textos cita que aun estando muerto maldijo a un hombre que profanó su cuerpo para corroborar la naturaleza del espécimen:
«Sobre los tritones, los pescadores aseguran que no tienen una idea clara ni prueba evidente de su existencia, pero corre la leyenda muy difundida de que en el mar existen, ciertamente, algunos monstruos antropomorfos desde la cabeza a la cintura. Dice Demóstrato, en su tratado sobre la pesca, que vio en Tanagra un tritón en conserva. Y añade que era semejante, en muchos aspectos, a los representados en estatuas y en pinturas, pero su cabeza estaba tan estropeada por el tiempo y era tan borrosa, que no era fácil distinguirla y reconocerla. "Y al tocarla yo cayeron escamas ásperas, duras y resistentes. Uno del Consejo, de los elegidos por votación para gobernar a Grecia y a quienes se les confía el mando por un solo año, tratando de verificar la naturaleza de lo que veía, arrancó un poco de piel, lo arrojó al fuego y, al quemarse el trozo arrojado, un acre olor llegó a las narices de los presentes. Pero —dijo— no pudimos saber si el monstruo era de naturaleza terrestre o marina. Mas el experimento no le reportó ningún beneficio, porque poco después perdió la vida al atravesar un estrecho pequeño y angosto en una corta embarcación de seis remos. Y —decían los habitantes de Tanagra, según refiere él— esto le sucedió porque había profanado al Tritón y —declaraban— fue sacado sin vida del mar y, al sacarlo, soltaba un liquido semejante en el olor al de la piel del tritón cuando la echó al fuego y la quemó". 
De dónde vino errante este tritón y cómo vino a quedar varado en tierra son circunstancias que deben explicar los de Tanagra y Demóstrato. En vista de esto, yo reverencio al dios, y es justo prestar crédito a un testigo de tal autoridad. Sea Apolo de Dídima suficiente garantía para toda persona de corazón sano e inteligencia vigorosa. En efecto, él dice que Tritón es una criatura marítima. He aquí sus palabras:
El hijo de Poseidón, monstruo del mar, sonoro Tritón se encontró cuando nadaba con la acometida de un cóncavo navío.
Así pues, si el dios que todo lo sabe dice que existen los tritones, nosotros no debemos ponerlo en duda».
Tritón - Jacques de Gheyn III

lunes, 18 de julio de 2016

Duendes de Hopkinsville

Se conoce como duendes de Hopkinsville a los seres alienígenas que aparecieron el 21 de agosto de 1955 en Kelly, Kentucky, siendo uno de los encuentros cercanos mejor documentados según los ufólogos, mientras que los escépticos aseguran que este caso sólo se trataba de una confusión debida a la histeria de los testigos sobre fenómenos naturales, como la caída de un meteoritos y la confusión del de búhos con el de alienígenas.

En plena noche del 21 de agosto de 1955, cinco adultos y siete niños llegaron a la comisaría de Hopkinsille asegurando que unas pequeñas criaturas alienígenas salidas de una nave espacial estaban atacando su granja y que los mantuvieron a raya durante casi cuatro horas usando escopetas. Dos de los adultos, Elmer Sutton y Billy Ray Taylor, aseguraron que llegaron a disparar entre doce y quince figuras pequeñas y oscuras que se abalanzaban repetidamente contra la puerta o se asomaban por las ventanas.

Alrededor de las 19:00 y debido al calor, Billy Ray Taylor, un amigo de la familia Sutton que estaba de visita, se dirigió a sacar agua utilizando una bomba de agua que había fuera de la casa, ya que esta no tenía agua corriente. Es entonces cuando Taylor observó por primera vez una serie de luces iridiscentes. Al llegar a casa contó lo sucedido pero nadie le creyó. Sobre las 20:00, ambas familias comienzan a escuchar una serie de ruidos extraños en el exterior de la casa. El mismo perro de la familia Sutton se mostró tremendamente nervioso, ladrando con intensidad, por lo que Billy Ray Taylor y Elmer Lucky Sutton (el cabeza de familia) decidieron salir fuera con sus armas, los cuales afirmaron ver en ese momento una especie de criatura extraña que surgía de entre los árboles cercanos. La describieron como un ser de poco más de metro y medio de altura, cabeza grande, orejas largas y puntiagudas, ojos grandes y brillantes, una boca larga y delgada, piernas cortas y largos brazos acabados en manos con garras, además de ir vestido con una especie de mono plateado y estar rodeado por un resplandor verdoso.


Asustados por la criatura, ambos hombres le dispararon con una escopeta y un rifle del 22. Por la distancia en la que estaban juraron que fue imposible que fallaran, pero el pequeño ser se levantó y corrió hasta el bosque. No pasó mucho tiempo desde que los hombres volvieron a entrar en la casa cuando otra criatura se asomó por una de las ventanas. Inmediatamente le pegaron un tiro a través del cristal, pero al salir para ver los restos de este ser no encontraron nada. Perplejos ante la entrada de la casa se aterrorizaron al notar como una garra que baja desde el techo agarró a uno de ellos por el pelo.

Volvieron a disparar a la criatura y los dos hombres buscaron refugio dentro de la casa. Durante las horas posteriores, la familia describió como los supuestos extraterrestres se acercaban una y otra vez a la granja, asomándose a las ventanas, puertas y oyéndose perfectamente como rascaban el tejado y caminaban sobre él. A las 23:00 los Taylor y Sutton decidieron huir de la casa en sus respectivos coches, llegando 30 minutos después a la comisaría de Hopkinsville, donde consiguieron convencer al jefe de policía, Russell Greenwell, para que fuera a la granja. Una vez allí sólo encontraron varios agujeros de bala, pero ni rastro de los extraterrestres, además, los vecinos de granjas cercanas sólo pudieron afirmar que escucharon disparos y que vieron extrañas luces en el cielo.

La policía abandonó el lugar alrededor de las 2:15 de la mañana pero los testigos afirmaron que las criaturas volvieron después. Billy Ray disparó a una de ellas de nuevo, la última fue vista hacia las 4:45 del 22 de Agosto, justo antes del amanecer y desapareciendo alrededor de media hora antes del alba.